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Parque Forestal: El gaytown de la ciudad

El Parque Forestal es un lugar en el cual el arte, las plazas y los cafés son parte de los panoramas que más se conocen en el sector. En un día cualquiera de semana, los visitantes se sientan, toman la bebida favorita del sector y aprovechan la recreación artística que se ha implantado en los locales. Pero al Forestal no le han adjudicado porque sí la propiedad de la diversidad. Durante las tardes de fin de semana, las calles, plazas y cafés reciben a homosexuales y lesbianas que desamarran las ataduras para mostrarse tal como son. El arte se convierte en el anzuelo de los gays, que se toman el sector para pasar tardes, noches e incluso madrugadas, en donde la fachada cultural ya ha cerrado sus telones. Pero, ¿Por qué se encierran en el barrio? ¿Será sólo el arte lo que los atrae? ¿Qué hacen en el Forestal? Aquí una radiografía acerca de estos visitantes que han transformado al conocido barrio cultural en el nuevo “gaytown” de la ciudad.


Conocer el Parque Forestal como un lugar de arte y cultura es conocer la superficialidad del sector. Los locales y parques del céntrico barrio han adquirido un nuevo público, y con ellos, una nueva mística. Tal como las ciudades europeas, Santiago adquirió su propia versión de los gaytown, barrios en los cuales homosexuales y lesbianas desarrollan su vida y se sienten en familia.


La llegada de los gays al barrio no es una casualidad. Su origen se encuentra a metros de profundidad con la construcción de estacionamientos subterráneos entre las calles Merced y Monjitas. Con los nuevos arreglos, las fachadas de los edificios se llenaron de polvo y las calles estaban ocupadas por maquinaria pesada que alejaron a los visitantes del sector. Como una forma de recompensar las molestias, recuerda Arnaldo Loyola, Joaquín Lavín, el Alcalde de entonces, ofreció a cada habitante pintar las paredes de viviendas y locales. “Cambió el nivel, ahora está bonito, a ellos les gusta lo delicado” dice el vendedor de cuadros de la tienda Botticcelli, que asegura que hoy se ven homosexuales paseando a sus pequeños puddle blancos por el Parque Forestal.

Y es así como se formó un barrio en donde a partir de esta remodelación, auspiciada por la alcaldía, se instalaron distintos locales en lo que se arraigó la cultura y la bohemia. Entre ellos, están los lugares de culto de homosexuales, que aprovechando la nueva tendencia, se han especializado en sus necesidades.

Locales gay
Entre los lugares de interés se encuentra la librería Metales Pesados, ubicada en la calle José Miguel de la Barra 460. Con el dueño de la librería, se introduce el tipo de literatura que allí se puede encontrar. Pedro Lemebel, gurú de los homosexuales, es quién decide los títulos que se venden y asegura que “todo lo que vendo lo he leído, de otra forma no podría recomendarlo”. Las lecturas están relacionadas con el arte, la poesía, la filosofía y el ensayo, además de lectura erótica como kamasutras gay y lésbicos. Entre los autores superventas están Pablo Simonetti, Juan Pablo Sutherland, Roberto Bolaños y por supuesto, Lemebel.

Para el carrete nocturno, a pocos pasos del Parque Forestal, en el barrio Bellavista, se encuentra la discotheque “alternativa” Bokhara. Desde las 11 hasta la 1:30 de la madrugada, funciona como pub, pero más tarde se realizan shows de travestís en los cuales imitan a íconos de los asistentes como Paulina Rubio, Thalía o Madonna.

Si se trata de vestimenta, el Parque Forestal también tiene una tienda dedicada a los homosexuales. Bajo el slogan de “vistiendo la diferencia” la tienda de ropa interior Olimpus se ha especializado en los gustos de gays diseñando calzoncillos elasticados, ceñidos al cuerpo que marcan más la figura del hombre. Los boxers en esta tienda no tienen cabida ya que no son parte del atuendo homosexual, más cuidado y fashion.

Si bien todos tienen una afición por la ropa y el buen vestir, en el panorama del Forestal los gays muestran distintos estilos. “Están los que tienen plata, se visten bien y los quieren aparentar”, cuenta Pablo Sandoval, Dj de la tienda de ropa y discos Extravaganza. Entre los grupos que distingue, están los flaites, que se visten con ropa apretada y lentes negros marca cuneta. Los alternativos son flacos, de aspecto andrógeno, llevan bolsos y carretean en la Blondie. También están los musculosos, que se visten con sudaderas y llevan tatuajes. “Pueden ser flaites o cuicos, se diferencian por la ropa”, aclara Sandoval. Por último, están los que tratan de pasar desapercibidos, no quieren llamar la atención y su vestimenta es más clásica.

¿Pasión por el arte o autoflagelación?
Los homosexuales son parte del Forestal. Sin embargo, no hay una claridad respecto a qué es lo que los concentra en aquel sector. El arte es ciertamente una atracción para este grupo que se perfila como gente que goza del buen vestir, de la literatura y las bellas artes. Carlos Calor, guía turístico de la agencia inglesa Abecrombie & Kent, lo explica por el sentido artístico de los gays, y argumenta que “son más los que son bailarines o ligados al arte que abogados”.

El arte, más allá de la cultura, también es una forma de libertad de expresión muy preciada entre los homosexuales. Su gran meta es poder ser ellos mismos y dejar las identidades bajo las cuales se escudan. “Hay muchos hombres de edad que uno los ve con su familia, y en la noche los ve con hombres paseando”, relata Paula Rivera, administradora de la tienda Extravaganza, como consecuencia de una homosexualidad que no han asumido en el ámbito social.

Gran parte de ese escondite que llevan es la discriminación que sienten por su condición sexual, sin embargo, para poder ser ellos en plenitud han buscado un barrio en el cuál se reúnen todos los que son “de la onda”. De esta forma, son ellos mismos los que se han encapsulado en un lugar en el que puedan caminar por la calle casi con un letrero que anuncie su homosexualidad, como catarsis máxima. Según Rivera, “quieren mostrarse y para ello sectorizan un lugar” y agrega que “yo no necesito enrostrarle a nadie mi heterosexualidad, ellos mismos se encasillan como marginales”.

Ya sea por el arte o la concentración que forman en el barrio, ambos atrayentes, convergen en la necesidad de la expresión. Buscan un lugar en el que puedan expresarse con honestidad sin que los miren con ojos de desaprobación. Podrían haber buscado este propósito en cualquier otro lugar, sin embargo, la mística del Parque Forestal fue la excusa para armar el nuevo gaytown de Santiago, en donde todos son iguales y ninguno se discrimina, ya que forman parte de la misma fraternidad. Encontraron lo que buscaban. Caminan por el sector como si estuviesen en su closet, sin embargo, no han conseguido su objetivo: Poder desplazarse por cualquier lugar como realmente son.

Cibers: El after hours del carrete.
En Parque Forestal se han instalado una serie de locales con acceso a internet, los llamados cibers. Con publicitadas cabinas privadas, existe acceso a un chat interno que utilizan homosexuales como la forma más fácil de conocerse. “Preguntan el nombre, sexo y edad” cuenta Alejandro Oyarce, operador en el Ciber Online, quién incluso se ha encontrado con hombres al interior de las cabinas teniendo relaciones sexuales. “Se vienen del carrete como a las cinco de la mañana", relata el operador que les niega la entrada con la excusa de que no hay cabinas disponibles.


Uno de los más conocidos lugares de encuentro sexual es el ciber que se ubica en la calle Monjitas llamado Friends Club, en donde denuncia Oyarce que “existen videos con contenido pornográfico”. Pero la gran tendencia de estos locales, es la venta de preservativos, casi como una invitación a tener sexo en los recintos. “Es como que vendieran la pastilla del día después”, comenta Arnaldo Loyola, de la tienda Botticcelli. Para los usuarios de internet en el forestal, es necesario el uso del condón antes de navegar.